El Real Madrid realizó este verano un importante desembolso para conseguir concretar la llegada de Thibaut Courtois. Pese a que su situación contractual rebajó su precio, no dejaba de ser una cantidad notable por un portero, y es que en el club blanco no tenían dudas: es el presente y futuro del club blanco.
Una vez confirmada su llegada, todo apuntaba a que el mejor portero del Mundial sería el titular. Pero lo cierto es que Lopetegui ha ido rotando desde entonces, sin conseguir contentar a todos. Quiere premiar el trabajo de ambos, pero lo cierto es que cada vez ese discurso es menos entendible.
Especialmente es complicado para Courtois, ya que sabe que con partidos como el que protagonizó Keylor Navas en el día de ayer, es muy complicado conseguir motivos justificados para que Lopetegui le siente en el banquillo de manera definitiva. Así como para justificar una alternancia de porteros que terminará señalando al primero que falle.