José Mourinho sigue apretando para terminar de dar forma al nuevo plan de fichajes del Real Madrid. El técnico portugués ya ha visto cómo el club ha cerrado incorporaciones de mucho peso, pero considera que la plantilla todavía necesita varios retoques para competir con garantías desde el primer día.
La idea en Valdebebas es clara: no basta con mejorar algunas posiciones, hay que construir un equipo más fuerte, más físico y más preparado para volver a dominar en España y en Europa. En esa línea, Florentino Pérez está dispuesto a seguir moviéndose si aparecen las oportunidades adecuadas.
José Mourinho quiere otro central para el Real Madrid
El primer gran objetivo pendiente está en la defensa. José Mourinho pidió desde el principio un zaguero más, incluso después de la llegada de Ibrahima Konaté, fichado hasta 2030 para reforzar el eje de la retaguardia.
El nombre que más encajaba inicialmente era Ruben Dias, pero el Manchester City no contempla una salida sencilla. El portugués gusta por liderazgo, contundencia y experiencia, aunque su precio y la postura del club inglés convierten la operación en una vía casi imposible.
También ha estado sobre la mesa Alessandro Bastoni, uno de los centrales zurdos más completos de Europa. El Inter de Milán, sin embargo, lo valora como un activo estratégico y pediría alrededor de 70 millones de euros, una cifra que obliga al Madrid a pensarlo mucho.
Por eso ha ganado fuerza la opción de Nico Schlotterbeck. El defensa del Borussia Dortmund tiene una cláusula situada entre 50 y 60 millones de euros y su perfil gusta mucho: zurdo, potente, con salida de balón y experiencia internacional con Alemania.
Florentino Pérez mira al centro del campo
La segunda gran petición de José Mourinho está en la medular. El técnico quiere un centrocampista total, capaz de correr hacia atrás, llegar al área rival y ordenar al equipo con balón. No busca solo músculo, sino también jerarquía.
El gran sueño sigue siendo Enzo Fernández. El argentino del Chelsea reúne casi todo lo que pide el entrenador: energía, carácter competitivo, buen pase y experiencia en grandes escenarios. El problema es económico, porque el club londinense pagó una cifra muy elevada por él y no lo dejará salir barato.
En paralelo, el Real Madrid también sigue a Mateus Fernandes, futbolista que ha llamado la atención por su despliegue y capacidad para romper líneas. A sus 21 años, aparece como una opción de futuro inmediato, aunque su precio podría rondar los 80 millones de euros.

España espera un proyecto más dominante
El mercado blanco no se detiene porque la exigencia en España será máxima. Después de una temporada decepcionante, el club quiere una plantilla con dos jugadores por puesto y menos dependencia de futbolistas castigados por lesiones o altibajos.
La llegada de Marc Cucurella cambió parte de los planes defensivos. El lateral izquierdo queda cubierto y eso ha descartado perfiles más híbridos como Gvardiol o Calafiori, que podían actuar tanto en banda como en el centro de la zaga.
Florentino Pérez también mantiene la idea de sumar un golpe galáctico si el mercado lo permite. El presidente ya ha tanteado opciones de ataque y no descarta una gran inversión para rodear a Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Jude Bellingham de más talento.
El nombre de Ayyoub Bouaddi también sigue en informes internos. El joven centrocampista del Lille está siendo monitorizado por Juni Calafat y representa ese tipo de oportunidad estratégica que el club no quiere dejar escapar.
En cualquier caso, José Mourinho no quiere esperar demasiado. El nuevo Real Madrid ya tiene una base potente, pero todavía faltan piezas para cerrar el equipo que imagina el técnico. Si Florentino Pérez cumple con sus últimas peticiones, el club blanco puede preparar una plantilla temible para volver a mandar en España y pelear por todo en Europa.