El Atlético de Madrid ha sido uno de los protagonistas del mercado de verano, reforzando varias zonas clave del campo con jugadores de nivel como Álex Baena, Thiago Almada y Dávid Hancko. Sin embargo, a pesar de estos movimientos importantes, dentro del club tienen claro que todavía faltan dos refuerzos imprescindibles si el equipo quiere estar realmente en la pelea por el título ante gigantes como el Real Madrid y el FC Barcelona: un mediocentro creativo y un extremo con desborde.
La marcha de Rodrigo de Paul al Inter Miami y los problemas físicos de Pablo Torre han dejado un hueco evidente en la medular colchonera. Diego Simeone sabe que necesita un jugador capaz de generar juego desde el medio, alguien con visión, precisión y capacidad para liderar los tiempos del equipo. En las oficinas del Metropolitano ya manejan varios perfiles para ese rol, todos con un estilo asociativo y ofensivo, pero todavía no hay decisión cerrada.
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En paralelo, la dirección deportiva también busca un atacante que pueda romper defensas desde las bandas, un regateador natural que abra partidos estancados. Ese tipo de jugador ha sido una prioridad desde hace meses, y aunque la opción de Ademola Lookman parecía bien encaminada, la irrupción del Inter de Milán en las negociaciones cambió el panorama y alejó al futbolista de la órbita rojiblanca.
La planificación no está cerrada y el club se mantiene muy activo. Queda margen en el calendario y también hay espacio en la plantilla, por lo que no se descarta que esta misma semana haya avances en ambos frentes. Con un mediocentro que aporte claridad y un extremo que desequilibre, Simeone tendría una plantilla mucho más completa y capaz de competir de tú a tú por el campeonato español. El Atlético ya ha hecho mucho, pero aún necesita ese impulso final.