Todo se volvió oscuro. Monchi salía del club, tras años siendo el mejor Director Deportivo del mundo y tras cambiar la historia del club gracias a sus fichajes, a sus ventas, a su forma de gestionar el plantel del equipo. Sin embargo, su deseo de afrontar retos mayores le hizo salir de Sevilla, motivo de tristeza y pesimismo para su afición. Y así fue, una época muy mejorable. Pero ahora el Sevilla Fútbol Club vuelve a sonreír de la mano de Monchi.
¿Y por qué? ¿Por fortuna? ¿Por casualidad? No, por buen trabajo y buena predisposición. ¿En qué consiste ese buen trabajo? Básica y llanamente en:
- Fichar a un entrenador que, pese a no haber triunfado en sus anteriores etapas como técnico, destacaba en el fútbol sencillo, vertical y consistente. Características básicas pero necesarias en un equipo.
- Dotar a Julen Lopetegui de las armas necesarias para realizar su fútbol: juego por banda, velocidad y dirección en forma de centros, fiabilidad defensiva, volantes creativos, delanteros rematadores y que fijen a los centrales…
Al final, Monchi ha regalado para esta temporada del Sevilla a jugadores como Diego Carlos, Lucas Ocampos, Sergio Reguilón, Fernando… que dominan las dos áreas con determinación y estabilidad. Aspectos claves que en la élite del fútbol se notan, ganan partidos y convierten una temporada normal en una muy buena.