Con una muestra de poder y de capacidad para dominar a sus rivales, el RB Leipzig aplastó y derrotó al Tottenham Hotspur en el partido de vuelta de los Octavos de final del a UEFA Champions League demostrando que está entre los mejores ocho equipos del mundo. Pese a no tener un plantilla repleta de estrellas, el conjunto alemán despliega un juego vistoso, agresivo (con y sin pelota) y con muchas variantes colectivas para agredir al rival en las diferentes fases del juego como, por ejemplo, lo hizo contra el conjunto de José Mourinho, que nunca pudo competir en la serie.
De la mano de Julen Nagelsmann, el RB Leipzig es un conjunto que promueve un estilo de juego posicional con progresión paulatina desde el guardameta y que busca ser agresivo cuando se posiciona en campo rival. Utilizando un 3-4-2-1 como esquema, cuentan con muchos jugadores posicionados entre líneas o en el carril central para liberar en los costados a sus carrileros para que estos terminen las jugadas con centro (como en el segundo gol contra el Tottenham en casa). A nivel defensivo, siempre buscan presionar en campo rival para forzar la perdida y poder gestionar a partir de ahí.
Dentro de dicho esquema es necesario destacar a dos piezas puntuales que, pese a ser solo parte de un circuito bastante aceitado, son de los mejores jugadores de la plantilla: Timo Werner (quien ha evolucionado como delantero y se ha convertido en un líder ofensivo pero siempre participando en la construcción) y Marcel Sabitzer (volante de primera línea con mucha llegada al área y que participa en diferentes zonas del campo a partir de su capacidad para moverse e interpretar).
Pese a que es muy pronto para poder vaticinar hasta donde llegará el Leipzig, con esta manera de jugar y con jugadores a un nivel sensacional se ha convertido en uno de los rivales más complicados de la presente edición de la Champions League y, como lo fue el Ajax la temporada pasada, el caballo negro para los gigantes del continente.