El Real Madrid comenzó la temporada con el pie derecho la nueva etapa de Carlo Ancelotti como nuevo entrenador. 10 puntos de 12 posibles en La Liga con 13 goles a favor y 6 en contra, sin olvidarnos de la victoria in extremos ante el Inter de Milán en el Giuseppe Meazza. No hay dudas de que, más allá que a nivel de juego todavía hay muchas cosas a mejorar, el conjunto merengue está demostrando que tiene condiciones para pelear por los títulos.
La mayoría de los jugadores está rindiendo a un nivel bastante alto y Ancelotti está haciendo buenas rotaciones para ir activando a varios nombres, pero el entrenador italiano no está feliz del todo con la confección de su plantel y tiene un problema muy importante de cara al resto de la campaña. Y es uno que se repite desde hace muchas temporadas.
Un problema que se repite
El Real Madrid no tiene un reemplazante para Carlos Henrique Casemiro. El brasileño es uno de los pocos jugadores que han jugado todos los minutos disputados por el conjunto merengue. Junto a él están Éder Militao y Thibaut Courtois, que juegan en posiciones donde no se necesitan tantas rotaciones.
El brasileño sigue jugando todos los minutos y es un gran problema debido a que Ancelotti no confía en otro nombre de la plantilla, agregando que Eduardo Camavinga no le convence como mediocentro posicional y lo quiere utilizar más con libertad para llegar al área rival.
El único jugador capaz de ocupar dicha posición es Antonio Blanco, quien todavía no ha visto ni un solo minuto en la campaña. El cuerpo técnico parece no tener tanta confianza en él, lo que puede opacar su proyección.
Ancelotti lo tiene claro. El Real Madrid va a sufrir mucho si pierde al brasileño por un tramo largo de la temporada. Una lesión suya puede ser un golpe duro a nivel competitivo para un equipo que tiene la intención de competir por todo, aunque está lejos de tener la mejor plantilla de Europa.