Paulinho, el antagonismo culé hecho futbolista

OPINIÓN - El centrocampista brasileño tiene muchas cualidades, aunque la gran mayoría de éstas huyen del modelo de juego azulgrana

Ignasi Salafranca | 15 Aug 2017 | 12.10
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La Liga
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Barcelona Rayo Vallecano
31/08/26 21:30:00
1.20 6.00 13.00

Paulinho ha aterrizado en el FC Barcelona con mal pie. Él no tiene la culpa de nada, -al fin y al cabo, qué jugador no habría dejado China para llegar al Camp Nou-, pero los 40 millones de euros pagados por él y el que cuente con 29 primaveras son, de momento, una losa para el internacional carioca. ¿Por qué ha apostado la secretaría técnica culé por un centrocampista del Guangzhou? Lo que parece claro es que no es para recuperar el estilo.

Al margen de si el Barça debería haber tirado de interiores más jóvenes de la casa o por futbolistas con ADN culé, -estamos aquí para hablar de fútbol, no de maneras de gestionar un club-, Paulinho es un futbolista que nada tiene que ver con lo que, presuntamente, se quería recuperar este curso. El internacional carioca es de todo menos fino, pausado y ordenado, sino más bien lo contrario: disperso, volátil, muy fuerte y tremendamente directo.

¿Es eso algo malo? No, para nada, pero que nadie se espere el clásico centrocampista perfil Barcelona porque no lo es. Paulinho es un experto presionador, -de los que tanto gustan a Valverde-, un futbolista muy solidario en los esfuerzos y un experto en el ida y vuelta, -lo que en Inglaterra llaman un ‘box to box’-, además de un jugador muy poderoso en las disputas y en las segundas acciones, en el fútbol de transiciones y en la llegada desde la segunda línea.

¿Dónde piensa entonces ubicarle Ernesto Valverde? Como todos, no tengo ni idea. Es verdad que, tal y como hemos idos explicando, el Barça tiene un claro ‘overbooking’ en el centro del campo, pero lo que está claro es que Paulinho no viene para ser el recambio de Busquets. El internacional brasileño rendirá si juega como interior, cerca de la presión avanzada y de la línea atacante. Todo lo que sea obligarle a mantener la posición, a jugar cerca de la salida de balón y a equilibrar el equipo será limitar sus prestaciones.