La Liga
La intermitencia de Karim Benzema y la ineficacia goleadora de Cristiano Ronaldo en la fase inicial de la Liga han creado un debate en el madridismo sobre la necesidad de fichar un delantero. Tras la marcha de Álvaro Morata y Mariano Díaz, la alternativa es Borja Mayoral, un canterano en fase de formación que sólo ha sido titular en dos partidos (uno de Liga y otro de Copa del Rey).
El Real Madrid se apartó de la dura puja por Kylian Mbappé durante el pasado verano, y tras él surgieron nombres de delanteros cuyos méritos y proyección distan mucho de la exigencia que históricamente ha acarreado la camiseta blanca. Jugadores como Mauro Icardi, Timo Werner, Kasper Dolberg y Domenico Berardi han destacado en sus respectivos equipos, pero la exigencia del Madrid supone una dimensión diferente.
Ni siquiera Cristiano Ronaldo, que ha acreditado un promedio goleador de calado histórico, ha evitado las críticas de la grada del Bernabéu. Ser delantero del Madrid no sólo exige unas cualidades extraordinarias. Tan importante como éstas es la fortaleza mental para no ser devorado en situaciones adversas.
El salto que deberían dar los citados delanteros y otros de perfil similar para triunfar en el Madrid sería enorme. Además, el interés del club blanco por cualquier futbolista suele implicar un aumento de su precio.
El rol de delantero secundario en el Madrid es idóneo para un canterano, conocedor de la casa, juzgado con mayor generosidad por la afición y sin coste económico para el club. El talento disponible en las categorías inferiores del Madrid debe ser suficiente para cubrir este rol. Una cuestión diferente será el fichaje de un delantero de nivel mundial con rol de titular cuando el club no disponga de Cristiano o Benzema, en quienes mantiene la confianza.
