Premier League
El Manchester United está pasando por uno de los momentos más complicados desde la llegada de Ole Gunnar Solskjaer al banquillo de Old Trafford. Pese a que los números no son tan malos, el funcionamiento del equipo está dejando mucho que desea y, si le ponemos la lupa, podemos darnos cuenta que los partidos se les están complicado mucho más de lo que deberían.
Los Red Devils tienen solo dos victorias en sus últimos cinco partidos en todas las competencias (2-1 contra el West Ham con gol al minuto 89 de Jesse Lingard y un penal fallado por Mark Noble al 90+5, y 2-1 contra el Villarreal por la UEFA Champions League con gol de Cristiano Ronaldo al minuto 90+5). Fue eliminado de la EFL Cup en manos del West Ham y perdió en contra el Young Boys en la primera jornada de la fase de grupos de la Copa de Europa, lo que le puede costar mucho de cara a clasificar. El empate contra el Everton fue otro golpe para el mal momento del equipo.
Los cambios que necesita hacer el noruego
Pero, más allá de los números, el principal problema del equipo pasa por el pobre funcionamiento colectivo del equipo, alejado a las buenas sensaciones que dejó la campaña pasada con una plantilla más limitada. Y el principal culpable de la situación es el entrenador noruego.
Ole Gunnar Solskjaer no termina de dar con la tecla en este comienzo de temporada. No puede darle un encaje natural a los fichajes que realizó el equipo en el mercado de verano debido a que, pese a ser estrellas mundiales, cada una le obliga al entrenador a cambiar muchas cosas a nivel táctico y la estructura de la campaña pasada cambia de manera radical. Tiene más talento, pero menos trabajo táctico.
El reto del entrenador noruego es encontrar la manera de confeccionar un equipo que disponga de todo el talento que tiene y que sea capaz de funcionar a nivel colectivo. Un reto complicado que, si no consigue superar, podría significar el fin de su etapa en el Teatro de los Sueños.
