Rafinha Alcántara es la viva imagen de la persistencia, la pesadez, la insistencia. El joven centrocampista del FC Barcelona sabía por activa y por pasiva que no tenía mucho futuro en el club. Salió cedido al Inter de Milán, intentó quedarse y, tras frustrarse su fichaje, regresó al Camp Nou. Meses después es quien más ha aprovechado la lesión de Leo Messi.
Titular el pasado miércoles ante el cuadro lombardo en Champions y de nuevo frente al Real Madrid en Liga, el canterano culé está actualmente en el mejor once posible del Barcelona, por delante de futbolistas de renombre y prestigio como Ousmane Dembélé, Malcom o Arturo Vidal. Como falso extremo diestro o como interior derecho del ya típico 1-4-4-2 de Valverde, Rafinha ha pasado de tener los dos pies fuera del Camp Nou a ser titular con el Barça.
Dicho esto, no sé hasta qué punto ni hasta dónde llegará la continuidad de Rafinha en el primer equipo. Supongo que hasta que regrese Messi de su lesión, pero si se puede sacar algo de todo esto es que el joven canterano culé ha aprovechado la oportunidad y que, si más adelante Valverde vuelve a necesitarle, pensará en él.