La Liga
El Real Madrid mantiene una línea gris a nivel colectivo que requiere un análisis al margen de la escasa eficacia rematadora. El césped muestra en los primeros meses de la temporada que el equipo de Zinedine Zidane sufre en la creación de juego y ha perdido el cambio de ritmo necesario para desequilibrar en los últimos metros.
Isco y Casemiro suponen la excepción al notable descenso colectivo del Madrid. El inmovilismo de Zidane en las alineaciones de los grandes partidos resulta llamativo. Ante una crisis creativa como la actual, el entrenador del Madrid ralentiza principalmente la progresión de dos jóvenes talentos capacitados para adquirir mayor protagonismo: Marco Asensio y Dani Ceballos.
El extremo mallorquín, actualmente de baja por una lesión muscular, no ha gozado de la confianza que han merecido sus actuaciones en los últimos meses. Con los altibajos inherentes a la alta competición, Asensio es diferente a la mayoría de la plantilla en capacidad de desequilibrio y eficacia, dos aspectos que lastran al Madrid. Marco no debe ser uno más en las rotaciones, sino uno de los protagonistas en las grandes citas. Preservar en exceso a un joven futbolista puede ser incluso más dañino que exponerle con la titularidad cada semana.
Ceballos, pese a su juventud, no ha acusado la presión que conlleva vestir la camiseta del Madrid. El mediocentro sevillano ha importado con naturalidad su talento y desparpajo. Además, el estado de forma de Modric y Kroos no justifica la ausencia de Ceballos en las tres últimas jornadas de Liga.
Por encima del currículum y la experiencia de cada futbolista, el equipo de Zidane necesita un impulso creativo. Asensio y Ceballos están en condiciones de mejorar al Madrid, que vive su peor momento de juego en los dos últimos años.
