Monchi ha vuelto a hacer de las suyas. Bien es cierto que fichar a Justin Kluivert no es descubrir a ningún desconocido, lograr hacerse con uno de los jugadores más prometedores del continente por sólo 20 millones de euros sí que es una verdadera proeza. Si nada cambia, el joven extremo holandés causará impacto en la AS Roma y, si en un par o tres de años sale, lo hará por más del triple.
Tremendamente habilidoso y con una gran facilidad para superar en situaciones de uno contra uno en espacio reducido o en campo abierto, Kluivert es uno de esos extremos que ya no quedan en Europa. De esos rápidos, veloces, que les gusta jugar pegados a la banda y desbordar en situaciones de duelo directo. Lo que escasea en nuestro continente y abunda en Brasil, por ejemplo, donde todos los grandes equipos van a buscar futbolistas de este perfil.
Sin embargo, como decía antes, lo que tiene más mérito no es haberle fichado, pues todo el mundo sabía que tenía condiciones para ser un gran jugador. Lo que tiene mérito es haberse impuesto a los demás clubes y haber pagado 20 millones -le quedaba un año de contrato- por un jugador que, si nada cambia, en unos pocos años valdrá, como mínimo, 80.