La Liga
El mercado invernal vuelve a abrir una ventana de oportunidades para futbolistas experimentados que buscan un último gran reto. Entre ellos aparece el nombre de Gabriel Paulista, un central con un pasado muy ligado a LaLiga y que, a sus 35 años, se encuentra ante una decisión clave para el tramo final de su carrera.
Tras desvincularse oficialmente del Besiktas, el defensa brasileño se encuentra sin equipo y con la intención de seguir compitiendo al máximo nivel. En ese escenario, el Valencia emerge como un posible destino cargado de simbolismo y sentido deportivo.
Un adiós al Besiktas y la búsqueda de un nuevo reto
Gabriel Paulista cerró hace escasos días su etapa en el Besiktas, club al que llegó con el objetivo de aportar experiencia y jerarquía defensiva. Durante su paso por Turquía, el central mantuvo un nivel competitivo notable, acumulando 28 partidos oficiales en la pasada temporada y 17 apariciones en lo que llevábamos de la presente campaña.
Pese a su edad, Gabriel ha demostrado que todavía puede rendir con solvencia en contextos exigentes. Su salida no responde a un bajón físico pronunciado, sino más bien a una reestructuración deportiva del club turco y a la voluntad del jugador de afrontar un nuevo desafío antes de plantearse la retirada.
Ahora, libre en el mercado, el brasileño estudia con calma las opciones disponibles. Su prioridad es encontrar un proyecto competitivo, donde pueda aportar liderazgo y experiencia, incluso aunque su rol no sea el de titular indiscutible. En ese sentido, regresar a un entorno conocido cobra especial fuerza.
El Valencia, una historia que nunca se cerró del todo
El nombre de Gabriel Paulista está profundamente ligado al Valencia. El central disputó un total de 220 partidos oficiales con el conjunto de Mestalla, convirtiéndose en uno de los referentes defensivos del club durante varias temporadas marcadas por la inestabilidad institucional y deportiva.
Más allá de los números, Gabriel dejó una huella importante en la afición. Su carácter, su compromiso y su forma de sentir el escudo le convirtieron en un icono moderno del valencianismo. En un contexto complicado, fue uno de los jugadores que asumió responsabilidades dentro y fuera del campo, algo que el público de Mestalla no ha olvidado.

Precisamente por eso, la posibilidad de su regreso genera consenso entre los aficionados. Muchos verían con muy buenos ojos una incorporación gratuita en enero, entendida no solo como un refuerzo puntual, sino también como una figura de liderazgo para un vestuario joven y sometido a mucha presión.
Desde el punto de vista deportivo, el Valencia valora su experiencia en LaLiga y su conocimiento del club. No se trataría de un fichaje de futuro, sino de una solución inmediata para aportar solidez, carácter y lectura táctica en momentos clave de la temporada.
Un encaje realista para ambas partes
La opción de Gabriel Paulista encaja dentro de la lógica actual del Valencia. El club atraviesa una situación económica delicada y el mercado de agentes libres se ha convertido en una vía habitual para reforzar la plantilla sin comprometer el presupuesto. En ese contexto, un jugador contrastado y sin coste de traspaso gana atractivo.
Para Gabriel, regresar a Mestalla supondría cerrar el círculo. Volver a un club donde fue importante, reencontrarse con una afición que le guarda cariño y competir en una liga que conoce a la perfección representa un escenario ideal para el tramo final de su carrera.
Eso sí, la operación no está exenta de matices. El cuerpo técnico debería valorar su estado físico, su rol dentro del equipo y el equilibrio del vestuario. La idea no sería cargarle con una responsabilidad excesiva, sino integrarlo como un refuerzo puntual capaz de rendir cuando sea necesario.
Por ahora, no hay confirmación oficial de contactos avanzados, pero el nombre de Gabriel Paulista vuelve a sonar con fuerza en los alrededores de Mestalla. El mercado de enero avanza y el Valencia estudia opciones. Entre ellas, recuperar a uno de sus viejos líderes aparece como una posibilidad tan realista como emocional.
Si se concreta, no sería solo un fichaje. Sería el regreso de un jugador que dejó huella y que aún puede aportar en un momento delicado. Una operación que une pasado, presente y la necesidad inmediata de competir.
