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El Atlético de Madrid podría afrontar una de las decisiones más delicadas de su planificación reciente en el próximo mercado. Thiago Almada, uno de los fichajes más ilusionantes del pasado verano, se encuentra en una situación de incertidumbre apenas unos meses después de aterrizar en el Metropolitano.
El club rojiblanco no descarta una salida temprana del atacante argentino, consciente de que su rol ha pasado a ser claramente secundario y de que el mercado aún puede ofrecer una oportunidad para recuperar la inversión realizada.
Un fichaje ilusionante que se fue apagando
Thiago Almada llegó al Atlético de Madrid el pasado verano en una operación valorada en 21 millones de euros, aunque el club colchonero solo adquirió el 50% de sus derechos. Su incorporación fue entendida como una apuesta estratégica por talento joven, creatividad y desequilibrio en los últimos metros.
El inicio de temporada del argentino fue prometedor. Almada mostró personalidad, calidad técnica y capacidad para marcar diferencias entre líneas. Durante las primeras semanas fue una pieza importante en los planes de Diego Simeone, aportando frescura y soluciones ofensivas en un equipo que necesitaba imaginación en ataque.
Sin embargo, una lesión inoportuna cambió por completo el escenario. El parón obligó al jugador a detener una progresión que estaba siendo muy positiva y, a su regreso, ya nada volvió a ser igual. El ritmo competitivo del equipo y las exigencias tácticas del entrenador le dejaron en un segundo plano del que no ha conseguido salir.
La pérdida de protagonismo con Simeone
Tras recuperarse físicamente, Thiago Almada no ha logrado reencontrarse con su mejor versión. El argentino ha tenido pocas oportunidades para reivindicarse y, cuando ha saltado al césped, lo ha hecho sin la continuidad necesaria para ganar confianza y peso en el equipo.
En el cuerpo técnico consideran que el futbolista sigue teniendo talento, pero también reconocen que no ha encajado del todo en la dinámica actual del equipo tras la lesión. La competencia en las posiciones ofensivas y la necesidad de resultados inmediatos han reducido aún más su margen de error.

Simeone ha optado por perfiles más consolidados y fiables en el corto plazo, relegando a Almada a un rol muy secundario. Esta situación ha generado dudas tanto en el jugador como en el club, que empieza a cuestionarse si mantenerlo sin protagonismo es la mejor decisión para todas las partes.
Con 24 años, el argentino necesita minutos, continuidad y confianza para seguir creciendo. Permanecer en el banquillo durante meses podría frenar una progresión que, hasta hace poco, parecía imparable.
El Atlético abre la puerta y fija su objetivo económico
Ante este contexto, en el Atlético de Madrid ya no se descarta una venta. La entidad rojiblanca entiende que, si Almada no va a tener un papel relevante, lo más sensato es explorar el mercado y escuchar ofertas. La prioridad es clara: recuperar la inversión realizada.
El club espera ingresar alrededor de 20 millones de euros por el 50% de los derechos del futbolista, una cifra muy cercana a lo que se pagó en verano. No se trata de una operación pensada para obtener plusvalía inmediata, sino para minimizar riesgos y liberar espacio en la planificación deportiva.
Existen clubes atentos a su situación, especialmente equipos que valoran su creatividad y su capacidad para jugar entre líneas. Almada sigue siendo un futbolista con cartel internacional y su edad juega a favor a la hora de atraer pretendientes.
Desde el entorno del jugador se asume que una salida podría ser beneficiosa si no cambia su rol en las próximas semanas. El Atlético, por su parte, mantiene la puerta abierta, aunque no tiene prisa. La idea es no malvender y encontrar una solución que permita cerrar el capítulo sin pérdidas significativas.
Lo que parecía una apuesta de futuro se ha convertido, en tiempo récord, en un dilema de presente. Thiago Almada llegó para crecer en el Atlético de Madrid, pero el fútbol no siempre sigue el guion previsto. El próximo mercado será clave para definir si su etapa en el Metropolitano continúa o si, por el contrario, se cierra antes de lo esperado.
