La Liga
El Valencia ha caído en Champions League con todas las de la ley, no valen excusas, no hicieron bien su trabajo en Suiza ante el Young Boys y han permitido que se le escapen puntos de Mestalla, pero lo cierto es que ante la Juventus de Turín me hirvió especialmente la sangre con la falta de actitud de Dani Parejo. El centrocampista madrileño es el motor del conjunto valencianista, pero esta temporada está ofreciendo un nivel muy diferente al del año pasado.
El conjunto blanquinegro ayer iba por bajo en el resultado, se escapaban las opciones de clasificarse para la siguiente fase de la máxima competición de clubes y Parejo coge el balón en el centro del campo y se pone a conducirlo y a dar vueltas sobre sí mismo tratando de sortear la presión del rival, como viene siendo norma esta temporada, pierde la pelota ante dos rivales (cuando tenía opciones clarísimas de pase) y en vez de presionar para recuperar, se queda parado en medio del campo pidiendo una falta inexistente mientras que sus compañeros se volvían locos para tratar de recuperar el esférico.
Esta actitud no se puede permitir en el que es el capitán del equipo, -puesto que debe dar ejemplo sobre el campo- y menos cuando tu equipo se está jugando algo tan serio como pasar a la siguiente fase. Desgraciadamente esta actitud del madrileño no es nueva y es algo que jamás ha gustado, ni gustará a la afición de Mestalla.
