Y la etapa de Leo Messi en el FC Barcelona se acabó. El astro argentino se despidió del club de su vida con una rueda de prensa repleta de emociones y con el resto de la primera plantilla viendo cómo se iba su mejor jugador. Su destino será el PSG, donde se juntará con Mauricio Pochettino y Neymar a la espera de lo que pueda pasar con Kylian Mbappé.
Pero, más allá de hablar de Messi, es momento de analizar lo que puede venir en el FC Barcelona después de perder a su estrella y al futbolista más determinante de toda su historia. Un golpe duro que se agrega al problema económico de la institución y a la renovación que tienen que hacer en las próximas temporadas.
Joan Laporta, quien pese a no ser el principal culpable sí que tiene que ser apuntado por no lograr finiquitar la continuidad del capitán (AQUÍ LO EXPLICAMOS MEJOR), tiene mucho trabajo por delante para poder confeccionar un proyecto capaz de mantener al club en la cima de España y volver a colocarlo en la pelea por la UEFA Champions League. Y tiene una apuesta clara para poder hacerlo: La Masía.
La apuesta de Joan Laporta
El presidente del club azulgrana tiene la intención de, ante la salida de Messi y los problemas económicos del club, apostar por los jóvenes talentos que se han formado en la institución y quienes tendrá una nueva oportunidad para levantar al club. La apuesta final del club.
La directiva le ha comunicado a Ronald Koeman, desde antes de que se fuera el capitán, que tiene que volver a apostar por el 1-4-3-3, sistema con el que los canteranos se forman desde las primeras categorías, y que tiene que darle oportundidades a todos: Iñaki Peña, Óscar Mingueza, Ronald Araujo, Riqui Puig y Ansu Fati. También tiene que ir agregando a las nuevas perlas que tiene el club: Nico González, Demir, Gavi, Alejandro Balde y Alex Collado. Todos tienen que tener minutos e intentar ir confeccionado una plantilla que combine el talento joven con las piezas estelares que tiene el club: Piqué, Busquets, Griezmann, Pedri, Memphis, Jordi Alba y Frenkie de Jong.
Joan Laporta está en el ojo del huracán, pese a que los principales culpables son los directivos anteriores, y tiene que hacer todo lo posible para levantar un club con deudas millonarias y sin su principal estrella dentro de la cancha, por lo que ha decidido apostar por lo que nunca le ha fallado al club: La Masía. Es la hora de la verdad.