La Juventus de Turín es otro de los grandes europeos que ha realizado una revolución en materia de fichajes este verano con la llegada de jugadores de primer nivel como Aaron Ramsey o Adrien Rabiot después de que ambos finalizasen sus respectivos contratos con Arsenal y París Saint-Germain, a los que posteriormente se unieron en argentino Cristian Romero y el italiano Luca Pellegrini, que fueron cedidos, el turco Merih Demiral y por encima de todos el holandés Matthijs de Ligt después de que el conjunto italiano pagase 85 millones de euros para hacerse con sus servicios.
Sin embargo, Maurizio Sarri, técnico del conjunto bianconeri, ha tomado de forma sorprendente la decisión de no dar apenas minutos a todas estas nuevas incorporaciones, agarrandose en este inicio de temporada a la sólida base que ha tenido el campeón italiano en los últimos años, siendo la grave lesión de Chiellini el único inconveniente que ha obligado al técnico italiano de 60 años a dar la titularidad a un De Ligt que había comenzado la temporada en el banquillo lo que había provocado el primer malestar del joven talento holandés de 19 años.
Los casos de Ramsey y Rabiot son sin duda los más llamativos, ya que la idea de la Juventus pasaba por renovar una zona como la del centro del campo, en la que en los últimos años no ha habido demasiados cambios, siendo la llegada de estos dos jugadores precisamente lo que tanto tiempo venía reclamando el anterior técnico del equipo, Massimiliano Allegri, dejando ahora en manos de Sarri una decisión que por el momento está pasando inadvertida pero que puede conllevar mayores problemas si se sigue alargando en el tiempo en las próximas fechas.