La Liga
Abrir la puerta del Real Madrid a Neymar y manifestarlo públicamente se ha convertido en una actividad cotidiana en los últimos días. Sergio Ramos, Casemiro y Dani Ceballos han expresado su deseo de que el delantero brasileño fiche por el equipo blanco. “Le abro la puerta por si en diciembre quiere venir", llegó a decir el capitán del Madrid en una entrevista a la cadena Ser.
Esta reincidencia en invitar a Neymar resulta nociva e improcedente, especialmente cuando todavía faltan seis meses para el final de la temporada de clubes y los jugadores del Madrid deben dedicarse exclusivamente a corregir los errores que están cometiendo en el campo. No es el momento de venerar a un futbolista de otro equipo (PSG), que hace sólo tres meses protagonizó el traspaso más caro de la historia y en ningún caso llegará antes del próximo verano. Además, un fichaje, y especialmente uno de tal magnitud, sólo compete a la Junta Directiva y al cuerpo técnico.
A nivel interno, las palabras de estos jugadores del Madrid sobre Neymar pueden ser interpretadas como un menosprecio por parte de Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Gareth Bale, delanteros teóricamente titulares. Este deseo de contar con Neymar sería comparable a que Cristiano abriera públicamente la puerta del Madrid a un defensa central de primer nivel como Bonucci o a un centrocampista como Verratti, mientras Ramos, Casemiro y Ceballos se esfuerzan por su equipo.
Al margen de nombres y egos, abrir la puerta a Neymar supone una irresponsabilidad cuando el Real Madrid prepara su visita al Atlético con una desventaja de ocho puntos sobre el FC Barcelona en la Liga. Es el momento de que los jugadores de Zidane se alejen de cortinas de humo y hablen en el campo.
