La Liga
El Alavés ya tiene nuevo entrenador. Tras la salida del Chacho Coudet a mitad de temporada para asumir el banquillo de River Plate después de la marcha de Marcelo Gallardo, el club babazorro ha cerrado a su sustituto.
Según ha confirmado Fabrizio Romano, el elegido para tomar las riendas del conjunto vitoriano es Quique Sánchez Flores. Un perfil experimentado, conocedor de LaLiga y acostumbrado a gestionar situaciones límite.
Coudet se marcha y deja un escenario delicado
La marcha del técnico argentino se produjo en un momento especialmente sensible del curso. Con el equipo inmerso en la pelea por asegurar la permanencia y con varias jornadas decisivas por delante, el cambio en el banquillo era una decisión que debía tomarse con precisión.
La dirección deportiva del Alavés valoró distintos perfiles en busca de estabilidad inmediata. La prioridad no era iniciar un proyecto a largo plazo, sino asegurar competitividad y solidez en el corto plazo.
La experiencia en contextos de presión era un factor determinante.

Imanol, descartado por motivos económicos
Uno de los nombres que más seducía era el de Imanol Alguacil. Su etapa en la Real Sociedad dejó una huella positiva y su conocimiento del entorno vasco lo convertía en una opción natural.
Sin embargo, las negociaciones no prosperaron. El extécnico txuri-urdin mantiene un caché elevado y sus exigencias económicas se situaban fuera del margen que el Alavés estaba dispuesto a asumir en este momento del curso.
El club entendió que comprometer su estructura financiera en plena temporada no era viable, especialmente en un escenario donde la prioridad es la estabilidad deportiva inmediata.
Quique, especialista en escenarios complejos
La elección final apunta a un perfil contrastado. Quique Sánchez Flores es un técnico con amplia trayectoria en el fútbol español, habituado a asumir proyectos en situaciones delicadas.
Su estilo pragmático, basado en el orden defensivo y la solidez estructural, encaja con la necesidad actual del Alavés. No es un entrenador de largos procesos de construcción, sino de impacto inmediato.
En LaLiga ha demostrado capacidad para reorganizar equipos en apuros y devolverles competitividad en contextos adversos. Esa experiencia ha pesado en la decisión final.
El reto es claro: estabilizar al equipo y asegurar los objetivos en un tramo decisivo de la temporada. Con el anuncio confirmado por Fabrizio Romano, el Alavés inicia una nueva etapa en el banquillo.
Ahora, el foco se traslada al terreno de juego. Quique tendrá que demostrar desde el primer día que su llegada es el movimiento adecuado para evitar sobresaltos en el cierre del campeonato.
