Tener apenas a 14 hombres del primer equipo para la parte más importante de la temporada supone un error mayúsculo de planificación deportiva que a cualquier presidente haría sacar los colores. No sabemos si Josep María Bartomeu sentirá algo similar, pero es para ello. Las ventas y cesiones de varios canteranos en enero y no fichar a nadie ha supuesto que el Barça llegue a los octavos de Champions cogido con pinzas y que de cara al domingo en el Clásico pueda sufrir una derrota de esas que marcan un antes y un después.
Porque recibir al Madrid con lo que tienen es cuanto menos arriesgado. Cierto que los madridistas no llegan en su mejor momento tras dos pinchazos consecutivos en Liga pero si ganan al City, llegarán lanzados al Clásico y con sus jugadores en plena forma ya que su centro del campo nada tiene que ver con el del Barça, exprimido al máximo por las bajas y donde juegan andando en gran parte del encuentro. El baño táctico y físico del partido de la primera vuelta se puede quedar corto ante lo que pase el domingo.
Pero antes de ir a lo que no conocemos aún, analicemos la situación que tiene por delante Setién de cara al partido de vuelta ante el Nápoles. Con Sergio Busquets y Arturo Vidal sancionados, solo tendrá a tres hombres del primer equipo disponibles: Frenkie de Jong, Arthur y Rakitic, a los que habrá que mantener entre algodones para que a ninguno le pase nada en las próximas tres semanas o el problema será de aúpa. Riqui Puig esperará su oportunidad en el banco como recambio de alguno de los tres.
Se espera que Jordi Alba y Sergi Roberto se recuperen para la vuelta de Champions pero el Barça cuenta con solo 12 hombres de la primera plantilla. Un absoluto descalabro en cuanto a planificación deportiva con Bartomeu y Abidal como claros señalados por la afición, que de recibir una derrota ante el Madrid y todo lo que no sea ganar al Nápoles en el Camp Nou en tres semanas podría provocar la mayor crisis de los últimos 15 años en Can Barça. La grada culé ya viene calentita y no va a perdonar ni una.