El Real Madrid tendrá problemas para sacar a Gareth Bale de su plantilla ya que el galés no está dispuesto a aceptar cualquier destino, quiere tener totalmente el control de su carrera deportiva y eso choca con los planes que tenía el equipo merengue. La cúpula blanca estaba tratando de buscarle un nuevo club que pagase una buena cifra por sus servicios ya que tenían la esperanza de recuperar buena parte de lo que invirtieron por él.
Según cuenta 'Okdiario', a sus 30 años, Bale parece harto de las exigencias de un club de primer nivel y prefiere probar suerte en la Superliga de China, a donde ya pudo irse el pasado verano, o la Major League Soccer (MLS) estadounidense. Una demostración más de que su voluntad no es competir en primera línea. El extremo galés parece dispuesto a huir de la presión, aunque quiere seguir manteniendo su actual estatus económico y conservar la estratosférica ficha que le paga el Real Madrid, a razón de 17 millones de euros netos anuales.
Para el club madridista la decisión de Bale supone una mala noticia, ya que es poco probable que ingrese dinero por su traspaso puesto que si lo hubiese tratado de vender a la Premier League supuesto una gran inyección económica ya que a parte de desprenderse de su increible salario, hubiesen recuperado buena parte de los 100 'kilos' que pagaron por él al Tottenham hace seis años.
Esta temporada el extremo galés está siendo mirado por muchos ojos y protagonizando muchísimas polémicas tanto dentro como fuera del terreno de juego. El futbolista galés no ha sabido dar el paso al frente que le pedía el equipo merengue tras la salida de Cristiano Ronaldo (algo que sí que ha hecho Karim Benzema) por lo que no sería una pérdida demasiado trágica si finalmente decide marcharse, la lastima es no recuperar la inversión realizada por él.