El Manchester United apostó durante este mercado de fichajes por la llegada de dos jugadores de primer nivel para reforzar una de las zonas más débiles del conjunto que dirige el técnico noruego Ole Gunnar Solskajer, que ha ordenado obviar la llegada de posibles refuerzos para la parcela ofensiva, obligando al club británico a centrar sus esfuerzos en mejorar la línea defensiva de los “Diablos Rojos”.
El central inglés Harry Maguire y su compatriota en el lateral derecho, Aaron Wan-Bissaka han sido los elegidos para mejorar la defensa del Manchester United, donde en los últimos años jugadores como Phil Jones, Chris Smalling o Marcos Rojo han pasado sin pena ni gloria, siendo algunos de los peores jugadores que el Manchester United ha hecho en su defensa en los últimos tiempos.
El ex del Leicester, defensa más caro de la historia del fútbol, ya lidera el centro de la zaga en Old Trafford, otorgando una fortaleza que hasta ahora no tenía el Manchester United, que también ha recuperado el potencial ofensivo por banda derecha con la llegada de un Wan-Bissaka que está amortizando a la perfección los 55 millones que pagó el equipo inglés al Crystal Palace para ocupar la vacante dejada por un Antonio Valencia que había sido dueño de la banda durante muchos años y que ahora tiene en el prometedor internacional inglés un sucesor de garantías.