La Liga
La derrota contra el Mallorca dejó sin argumentos a Zinedine Zidane. Caer ante uno de los equipos con menos presupuesto de La Liga, perder el liderato en manos del FC Barcelona y no mostrar una reacción futbolística pese a la derrota, son las señales de una debacle que, al final de la temporada pasada, ya se estaban evidenciando pese a que el francés llegara para finalizar un curso repleto de fracasos. El Real Madrid no juega a nada y mucho de esto es culpa de que no tienen un entrenador capacitado para generarle un contexto favorable a sus principales figuras.
El once ofensivo en Mallorca, con James Rodríguez e Isco Alarcón desde el arranque, significó el comienzo del fin debido a que Vicente Moreno, entrenador del Mallorca, predijo el plan y lo revirtió a su favor, dejando sin reacción a un Zidane que, desde que regresó al Real Madrid, se le están viendo las costuras como entrenador que Cristiano Ronaldo tapaba a punta de goles. No tiene una pizarra adecuada para la elite y, en estos escenarios tan complicados, eso te penaliza. Ya no puedes confiar solo en las individualidades, tienes que ser un equipo. No pudo generar peligro ante uno de los recién ascendidos que, antes de esta jornada, se ubicaba en puestos de descenso.
Por esas razones, Zidane se lo juega todo en Turquía cuando se enfrente al Galatasaray por la tercera jornada de la UEFA Champions League, donde todavía no conocen la victoria y no puntuar entre semana podría significar una eliminación catastrófica en la fase de grupos, un verdadero papelón para la historia del conjunto merengue. Estambul será el juez de un Real Madrid con muchas bajas, sin alma, sin conceptos futbolísticos y, lo peor de todo, sin un entrenador capacitado para revertir esta situación desde la dirección de campo, intervención desde el banquillo o la pizarra. Zidane se lo juega todo en Turquía y, con tres días para prepararlo todo, parece complicado que muestra una mejor versión.
