La Liga
La verdad, no tengo ni idea de si Santiago Solari se cree de verdad a Marcos Llorente o si lo ocurrido en Roma quedará como algo anecdótico y puntual. Sinceramente, no lo sé. Lo que sí creo tener claro es que el joven mediocentro blanco es un futbolista tremendamente útil para integrar el primer equipo blanco. Es diferente a todos los centrocampistas merengues y debe ocupar un sitio en la plantilla. No tengo ni media duda de ello.
Excelso a la hora de defender, si algo destacaríamos de Llorente es su encomiable facilidad para robar balones. Lo demostró en el Alavés, -ayudado por los repliegues bajísimos de Pellegrino-, y lo ha ido evidenciando en las pocas veces en que se ha vestido de corto con el Madrid. Sin balón, el mediocentro blanco es uno de esos jugadores que los compañeros agradecen tener al lado.
A su vez, en posesión de éste, Llorente no es un drama. Bien es cierto que no es ni Kroos ni Modric, el canterano blanco es un futbolista más que correcto con el balón, por lo que no dista mucho de lo que puede hacer Casemiro en ataque. Para días de mucho trabajo o para fases del partido de saber sufrir, el pivote de 23 años es perfecto.
