La Liga
Paco Alcácer llegó a finales de verano al Camp Nou. Fue la conclusión de un capítulo largo y pesado, en el que llegaron a sonar un sinfín de delanteros para convertirse en el famoso “cuarto delantero” del FC Barcelona. El ariete valenciano, de 23 años, fichó por el Barça convertido en un consagrado goleador, previo pago de 30 millones de euros. Sin embargo, cuatro meses después de su llegada, nadie es capaz de explicar por qué el atacante llegó a la Ciudad Condal.
Desde su incorporación, en pleno mes de agosto, el internacional con España ha jugado un total de 10 partidos vestido de azulgrana, -nada mal, la verdad-, y todavía no ha conseguido anotar un solo gol. Y no porque se muestre desacertado de cara a puerta, o excesivamente nervioso, sino porque no es capaz de sentirse partícipe del juego culé. Dos partidos así lo demuestran: frente al Málaga en Liga y con el Hércules en Copa, donde Piqué y Cardona, -respectivamente-, llevaron en 20 minutos mucho más peligro que Alcácer en 90.
Sin embargo, el que Paco no haya logrado estrenarse como barcelonista tras 8 partidos ligueros, 1 de Champions y otro de Copa del Rey, no es lo más preocupante. Lo peor es ver como dos jóvenes delanteros, canteranos, -con lo que costaron 0 euros-, como Munir y Sandro, sí que están viendo portería en el Valencia y en el Málaga. La gran pregunta vuelve a ser la de siempre: ¿para qué vino Alcácer al Barça?
