La victoria no tapa una situación insostenible

Pésima imagen del Barça en campo del colista

César Ponce Becerril | 23 Nov 2019 | 15.48
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Las victorias del Barça cada vez son más tristes. Como ante el Celta, sólo el balón parado salvó a un equipo que mereció tropezar en el campo del colista. Valverde lo intenta todo, pero nada funciona en un proyecto que se se aferra a un liderato engañoso que a este ritmo poco tiempo podrá mantener.

Valverde sorprendió con un cambio de sistema que no evitó los malos vicios recientes. Dembelé volvió a lucir su desesperante versión perezosa y Griezmann anduvo tan perdido como de costumbre y con sensación de que el problema está más en él que en la posición en la que se ubique. Lo alarmante llegó en los laterales, con dos jugadores que no tienen nivel para formar parte de la primera plantilla en un club aspirante a todo; Wagué y Junior se conformaron con estorbar lo menos posible, incapaces de dar profundidad y llegada desde atrás al equipo. Todo esto unido a la versión más gris de Busquets (Rubén Pérez se lo merendó) propició un primer tiempo paupérrimo, y ya van unos cuantos, en el que sólo Suárez dio muestras de ambición.

El destino quiso que hubiera que echar mano del defenestrado Rakitic, que demostró ser un jugador muy últil y necesario en este Barça, aportando seguridad en el manejo del balón y desplazamiento en largo. Con Busquets sancionado, el croata debería ser titular en el Metroplolitano. El otro salvavidas fue Vidal, que se limita a igualar la intensidad del rival, algo que parece tan insignificante pero se convierte en muy importante cuando tus compañeros no lo hacen.

Victoria muy parecida a la que se logró en Praga, de las que hay que sacar conclusiones. Los equipos repiten propuesta frente al Barça y Valverde no sabe como conseguir un equipo que vuelva a ser sólido en defensa e intenso en la presión tras pérdida. El Barça sigue siendo un líder ficticio.