La Liga
El Barcelona llegó a la última jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League con los deberes hechos. El equipo de la ciudad condal llegó a Milán ya como primero de grupo para enfrentarse al Inter de Milán en el Giuseppe Meazza sin Leo Messi en una convocatoria plagada de no habituales y jugadores del filial.
Siguiendo con esto, el no tener nada en juego hizo que Ernesto Valverde se permitiese el lujo no sólo de llenar el equipo de jugadores no habituales y dar descanso a los titulares, sino que también se tomó la libertad de cambiar el sistema para probar cosas nuevas. El Txingurri alineó a Neto en portería, con una línea de tres centrales formada por Lenglet, Umtiti y Todibo, con Wagué y Junior Firpo como carilleros largos, un trivote con Arturo Vidal, Rakitic y Aleñá y con Griezmann y Carles Pérez como pareja en ataque.
El esquema era algo casi inédito en el Barcelona desde la llegada de Guardiola al conjunto azulgrana cuando instauró el 1-4-3-3 que han ido heredando los entrenadores que han sucedido al de Sampedor. Hasta ayer en Milán. Valverde decidió apostar con un esquema de 1-3-5-2 en ataque que se convirtió en 1-5-3-2 en acciones defensivas.
La jugada le salió de manera inmejorable al técnico del Barcelona, que terminó consiguiendo la victoria en tierras milanesas en un partido trámite. Además, fue un día que quedará para el recuerdo por más cosas que por el sistema utilizado, ya que anotó gol Ansu Fati, convirtiéndose en el jugador más joven en anotar en Liga de Campeones y Carles Pérez ratificó su renovación con ficha de primer equipo con un gol justo en el minuto en el que la confirmaba.
Al canterano le quedaban 24 minutos con el primer equipo para renovar automáticamente su contrato con ficha de primer equipo y fue a los 24 minutos de partido en Milán cuando abrió la lata frente al Inter.
