La Liga
Zinedine Zidane ha heredado los defectos que el Real Madrid mostró con Julen Lopetegui y Santiago Solari. Porque la causa principal de la crisis del Madrid no se encuentra en el banquillo, sino en una plantilla construida por el club desde la autocomplacencia el pasado verano.
Hasta ahora, los movimientos del Real Madrid en el mercado y las declaraciones de Zidane se caracterizan por la moderación. El club y el técnico no deben interpretar la actual situación deportiva como un accidente fácilmente subsanable. Jugadores como Dani Ceballos y Marcos Llorente no forman parte de la esencia del problema del Madrid.
Simplemente, la plantilla necesita nuevos actores protagonistas. Jugadores que no utilicen su currículum como argumento para justificarse. En los últimos años, el club ha aceptado con excesivo conformismo una trayectoria casi desértica en la Liga y la Copa del Rey. Precisamente, la falta de exigencia en el día a día, el alejamiento de Florentino Pérez del vestuario, ha provocado la crisis actual.
Jugadores como Marcelo, Toni Kroos, Isco Alarcón, Marco Asensio y Gareth Bale no deben tener un rol protagonista en el próximo proyecto del Madrid. Y el club necesita actuar en consecuencia sin mantener esperanzas infundadas un año más. Tampoco debe ignorar el Madrid que Luka Modric cumplirá 34 años en septiembre y que el equipo ha acusado una notable carencia goleadora en las grandes citas de la temporada. El continuismo es una tentación que el Real Madrid necesita desterrar con firmeza.
