La Liga
Brahim no está atravesando su mejor momento anímico en el Real Madrid. A pesar de su calidad y de su impacto cada vez que pisa el césped, el internacional con Marruecos siente que su rol en el equipo es claramente insuficiente.
La situación ha llegado a un punto límite. Con menos minutos que la temporada pasada y una renovación pendiente sobre la mesa, Brahim ha decidido frenar cualquier conversación hasta que su situación deportiva cambie de manera real.
Un rol secundario que desgasta a Brahim en el Real Madrid
La comparación con el curso pasado resulta inevitable. Con Carlo Ancelotti en el banquillo, Brahim no era titular indiscutible, pero sí un recurso habitual. A estas alturas de la temporada anterior, el atacante superaba los 800 minutos entre todas las competiciones y tenía un papel activo en la rotación, especialmente en partidos cerrados o como revulsivo.
Con Xabi Alonso al mando, la realidad es muy distinta. Brahim apenas alcanza los 500 minutos disputados, una cifra que refleja claramente su condición de suplente casi permanente. No entra en los planes iniciales, rara vez es la primera opción desde el banquillo y su protagonismo se limita a apariciones esporádicas, muchas veces con el partido ya decidido.
Esta situación está teniendo un impacto psicológico importante en el futbolista. Brahim considera que su rendimiento cuando juega justifica más oportunidades, pero siente que el contexto no le permite competir en igualdad de condiciones con otros compañeros de ataque. La falta de continuidad está frenando su progresión y afectando directamente a su confianza.
La Copa África refuerza su postura y expone la contradicción
Mientras en el Real Madrid su papel es residual, Brahim está siendo una de las grandes figuras de la Copa África. Con Marruecos se ha convertido en líder ofensivo, asumiendo responsabilidades, apareciendo en los momentos decisivos y firmando tres goles en tres partidos, cifras que hablan por sí solas.
Su rendimiento en el torneo continental ha reforzado su convicción de que el problema no es futbolístico. Brahim se siente importante, respaldado y con libertad para explotar su talento, justo lo contrario de lo que experimenta en su día a día en Valdebebas. Esa diferencia de sensaciones ha sido clave en su cambio de actitud respecto a su futuro.

En el entorno del jugador consideran que esta Copa África está sirviendo como escaparate y como mensaje directo al club. Brahim demuestra que, con confianza y minutos, puede ser decisivo al máximo nivel. La contradicción entre su rol con Marruecos y su situación en el Real Madrid resulta cada vez más evidente.
Ultimátum al club y un futuro cada vez más incierto
Brahim tiene contrato hasta 2027, pero su renovación estaba llamada a ser una prioridad en los próximos meses. Sin embargo, el propio jugador ha decidido paralizar cualquier negociación. No está dispuesto a ampliar su vínculo si el proyecto deportivo no le ofrece un papel mucho más relevante.
El mensaje al club es claro. Si su situación no cambia en la segunda mitad de la temporada y sigue siendo un actor secundario, Brahim no renovará y forzará su salida en el mercado de verano. No se trata de una cuestión económica, sino puramente deportiva y de ambición personal.
En el Real Madrid son conscientes del escenario. Saben que un Brahim motivado y con continuidad es un activo muy valioso, pero también entienden que la competencia en ataque es feroz y que no todos pueden ser protagonistas. La decisión final marcará el futuro del jugador y podría abrir un debate interno sobre la gestión de minutos y talento.
Lo que está claro es que Brahim ha dado un paso al frente. Su rendimiento en la Copa África y su postura firme han cambiado el tablero. La decisión ahora está en manos del Real Madrid.
