La Liga
La marcha de Paco Alcácer al FC Barcelona fue dolorosa para el valencianismo. Su pérdida trascendía el ámbito deportivo y suponía un golpe al corazón del club y la afición. Alcácer era uno de los pocos jugadores con presunta identidad valencianista en una plantilla plagada de extranjeros de corto recorrido.
Medio año después, la venta de Alcácer puede considerarse positiva para el Valencia excluyendo el aspecto sentimental. Desde un punto de vista deportivo y económico, su marcha ha sido rentable para la entidad de Mestalla.
Alcácer, cuya aportación al Valencia ya fue discreta en los últimos meses de la pasada temporada, está teniendo una escasa incidencia en el Barça. Su rendimiento no se corresponde con el precio pagado por el club catalán: 30 millones de euros fijos y dos más en función de variables.
Con esta cantidad, el Valencia podrá adquirir en los próximos meses a Simone Zaza, Fabián Orellana y Munir El Haddadi. En el caso del delantero italiano, cedido por la Juventus, la opción de compra (16 millones) será obligatoria para el Valencia si Zaza disputa al menos diez partidos como titular y el equipo no desciende a Segunda División.
El precio por la adquisición de Orellana (tres millones) es mucho más asequible para el Valencia. El conflicto del jugador chileno con Eduardo Berizzo en el Celta dio lugar a una cesión con una opción de compra obligatoria por un módico precio. Además, el Valencia tendrá la posibilidad de comprar a Munir por 12 millones.
En resumen, el Valencia podrá adquirir a Zaza, Orellana y Munir con el dinero obtenido por la venta de Alcácer, o quedarse con Zaza y Orellana por 19 millones, ya que el delantero italiano cumplirá previsiblemente las condiciones para que su compra sea obligatoria.
