La Liga
Si hace dos años me hubierais dicho que hoy estaría escribiendo sobre esto os diría que no, que para nada, que os habríais vuelto locos. Sin embargo, la realidad es otra, y obviarla sería absurdo y hasta cierto punto inconsciente: Carlos Henrique Casemiro es actualmente medio Real Madrid.
Ha llovido mucho desde que a Rafa Benítez le atizaran de lo lindo por confiar en el jovencísimo y desconocido mediocentro brasileño. Ha llovido mucho desde que aquel jugador, -entonces considerado un pivote ‘destructor’-, encendiera al madridismo por quitarle minutos a los Isco, James y compañía. Hoy nadie discuta que el bloque de Zidane necesita a Casemiro, hasta el punto de que un grandísimo mediocentro como Marcos Llorente no ha tenido ni un solo minuto en lo que llevamos de temporada.
Aunque hay que reconocer la facilidad que ha tenido el internacional carioca para mutar en algo que beneficie al Madrid a largo plazo. Seguramente, si se hubiera quedado en aquel jugador agresivo, contundente, hábil en el robo y con una clara misión de no separar la retaguardia de los jugadores más adelantados, el Real hubiera sabido encontrar un mediocentro más completo en el mercado. Sin embargo, Casemiro ha mutado en una especie de ‘box to box’ capaz de defender mejor de lo que lo había hecho nunca, de llegar como si del propio Gerrard se tratase y hasta de dar seguridad y tranquilidad en la salida de balón blanca. Su progresión asusta, y como siga así va camino de convertirse en el mejor del mundo en su puesto.
