La Liga
Diego Pablo Simeone y Luis Enrique Martínez están viviendo el peor momento de su aventura en el Atlético de Madrid y en el FC Barcelona, respectivamente. Pese a que muchos podrán decir, -y dirán-, que ya firmarían estar en octavos de la Champions, en la final de Copa, -aquí sólo el Barça-, y en la parte alta de la Liga, el caso es que ambos equipos están muy lejos de su mejor versión con los citados técnicos.
Y es que no sólo se trata de un tema de resultados, sino de sensaciones, de percepción general, de imagen. Ni Atleti ni Barcelona tienen nada que ver con los mejores días de Simeone y de Luis Enrique. Sencillamente parecen estar muy lejos de las identidades de sus respectivos entrenadores. Si un equipo es el reflejo de su técnico, creo que ni uno ni otro puede decir que se sienta reflejado en él.
¿Qué ha pasado? ¿Falta de actitud, como dicen algunos? ¿Malos planteamientos, como dicen otros? Creo que, simplemente, su capacidad para convencer, para reinventarse, para seguir seduciendo, ha terminado. Ambos son grandísimos entrenadores, -de los mejores del mundo-, pero aquello que antes les funcionaba da la impresión que ya no les rinde a día de hoy.
Y la verdad, pienso que no necesitarán que nadie les eche. Ellos mismos atesoran la personalidad suficiente como para coger e irse, porque saben que sus días de gloria han visto ya su fin. Le pasó a Mourinho, a Guardiola y hasta al venerado Conte. Les pasa a todos. Llegas, impactas, convences, enamoras y triunfas. Y un día dejas de hacerlo. Es el ciclo de todo técnico. Y a Lucho y al Cholo les ha llegado el final.
