El ‘taconazo’ es un recurso muy poco habitual en el fútbol. Por ello, cuando se utiliza con éxito llama la atención y si la jugada acaba en gol, pasa a un selecto club en el que están algunos de los grandes taconazos de la historia.
El más recordado de todos ocurrió hace justo 20 años, un 19 de abril del año 2000, cuando el Madrid conquistó Old Trafford y Fernando Redondo robó todos los 'sueños' del 'Teatro' con una jugada antológica que dos décadas después uno no se cansa de ver.
Arrinconado en banda, nadie podía intuir que aquello acabara en gol. Como si tuviera visión trasera, realizó un tacón de espaldas y un túnel al mismo tiempo para ganar línea de fondo y servir en bandeja el gol a Raúl. Una jugada que hoy nos permite recordar el gran jugador que era Fernando Redondo, de esos que dan sentido a un centro del campo, pero que sin esta jugada la historia no hubiera sido justa con él.
El fútbol nos ha dejado muchos más taconazos para el recuerdo, como el de Guti en Riazor cuando encaraba sólo la portería. Nadie más que él podía imaginar el desenlace de esa jugada, al alcance únicamente de futbolistas acostumbrados a vivir sobre el alambre y sin miedo al riesgo.
Nadie olvida la famosa espuela de Cruyff al Atlético de Madrid en la temporada 73/74, en una jugada que llenó de color un fútbol que se veía en blanco y negro. Hablando de barcelonistas, esta misma temporada Luis Suárez se sacó un recurso golpeando de tacón contra el césped para marcar frente al Mallorca, en una jugada parecida a la que realizó Kluivert años atrás. Todo un derroche de imaginación sólo al alcance de algunos genios.
Otro habitual en la recapitulación de grandes goles es Ibrahimovic, que ni más ni menos que en un Mundial hizo uno de los espuelazos más recordados de la historia del fútbol, demostrando ser un auténtico caníbal del gol. Son algunos ejemplos que vale la pena recordar en días como los de hoy en los que celebramos alguna efeméride.