La Liga
Dani Raba ha pasado en cuestión de meses de ser una de las notas más esperanzadoras de la pretemporada a convertirse en un futbolista residual en los planes de Carlos Corberán. Su continuidad en el Valencia CF más allá del verano parece cada vez más improbable.
El atacante fue de lo poco destacable en una preparación marcada por la falta de gol y la incertidumbre en el mercado. Marcó ante el Olympique de Marsella, dejó destellos de calidad y asumió distintos roles ofensivos, actuando como mediapunta o falso extremo según lo necesitara el equipo. Incluso en la primera jornada de LaLiga firmó la asistencia del empate con un pase medido a Diego López, reforzando la sensación de que podía ser importante.
Nada hacía presagiar el giro que estaba por llegar.
El punto de inflexión de Dani Raba en LaLiga
Según se cuenta desde 'Superdeporte', el partido en El Sadar marcó un antes y un después en la temporada de Dani Raba. Titular ante Osasuna, parecía consolidado en el once tras una pretemporada convincente y un arranque competitivo.
Sin embargo, la expulsión temprana de Gayà obligó a Carlos Corberán a reestructurar el equipo. El sacrificado fue Raba, sustituido en el minuto 22 para dar entrada a Jesús Vázquez. Aquella decisión táctica tuvo un impacto que fue más allá del propio encuentro.
El gesto del futbolista en el banquillo evidenció malestar. Desde entonces, la relación con el técnico comenzó a desgastarse de manera progresiva. Solo volvió a ser titular en una ocasión más, en el triunfo ante el Athletic Club, y desde entonces su protagonismo cayó en picado.
En lo que va de 2026 apenas ha disputado un minuto en LaLiga. Entró en el descuento ante el Rayo y el partido terminó prácticamente de inmediato. Desde entonces, ha encadenado suplencias sin minutos e incluso encuentros fuera de la convocatoria.
Carlos Corberán no cuenta con Dani Raba
La postura de Carlos Corberán es clara. El técnico del Valencia CF ha demostrado que no mantiene jugadores por jerarquía o nombre, sino por rendimiento y encaje táctico. Si un futbolista no entra en su idea, pierde peso sin contemplaciones.
En el mercado invernal se abrió la posibilidad de una salida. El club no se oponía a escuchar ofertas, pero Dani Raba optó por continuar en Mestalla pese a las señales. Su decisión estuvo motivada por razones personales y profesionales, pero asumía el riesgo deportivo.
Desde entonces, el mensaje del cuerpo técnico ha sido inequívoco. El atacante no forma parte del núcleo competitivo y su papel es claramente secundario. En un equipo que necesita intensidad, equilibrio y disciplina táctica, el entrenador considera que otras opciones ofrecen mayores garantías.

Competencia directa y pérdida de confianza
Uno de los grandes obstáculos para Dani Raba es la competencia en la zona de enganche. Lucas Beltrán se ha consolidado como pieza clave en el esquema y su rendimiento lo convierte en prácticamente indiscutible.
Cuando Beltrán no está disponible, la alternativa prioritaria ha sido Javi Guerra, que incluso ocupó esa demarcación en partidos recientes por delante de otras opciones. Este escenario reduce aún más las posibilidades del exjugador de Leganés y Villarreal.
En el Valencia CF entienden que la situación es difícilmente reversible. La confianza se ha erosionado y el desgaste es evidente. Las imágenes en el banquillo reflejan frustración, mientras el técnico mantiene su hoja de ruta sin alterar el orden establecido.
En LaLiga, donde cada punto es decisivo, el margen para rotaciones experimentales es mínimo. El equipo necesita estabilidad y cohesión, y Carlos Corberán prioriza perfiles que se ajusten plenamente a su exigencia.
El verano se presenta como el momento clave para resolver la situación. El club necesita ajustar plantilla y liberar espacio para nuevas incorporaciones, y Dani Raba aparece como una de las primeras piezas susceptibles de salir.
Todo apunta a que el atacante vivirá sus últimos meses en Mestalla antes de buscar un nuevo destino que le permita recuperar continuidad y protagonismo lejos del Valencia CF.
