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Uno de los principales matices que dejó el debut de Mikel Arteta como entrenador del Arsenal, fue el rol que le dio en la zona de volantes a Mesut Özil, jugador que el confirmó que intentaría llevara su mejor versión y es que, sacando la irregularidad en su juego, el alemán es el jugador más talentoso de la actual plantilla gunner. Pese a que no se pudieron llevar la victoria, las sensaciones fueron positivas y mucho de esto tuvo que ver en como el ex Real Madrid supo interpretar la demarcación que le dio el entrenador español dentro de un sistema y una idea de juego que todavía tiene que evolucionar.
El alemán apareció como enganche dentro del 4-2-3-1 que utilizó Arteta pero, más que jugar por detrás del centro delantero (Alexandre Lacazette), se posicionó constantemente como un interior derecho, actuando cerca de Lucas Torreira y Granit Xhaka, quienes compartían la zona de pivotes. La intención era que Özil consiguiera activar zonas entre líneas con sus movimientos y que, al recibir la pelota, lograra verticalizar con agresividad, uno de sus rasgos más potentes debido a la velocidad de su giro y a la gran visión de juego que tiene. Al mismo tiempo, en el carril derecho, tenía la libertad de moverse para participar en diferentes escalones de la cancha para apoyar en las fases de progresión con pelota del Arsenal.
Pese a que apenas es el primer partido de Arteta como entrenador, este primer detalle es llamativo y sirve para ir construyendo mentalmente cual es la idea que quiere pregonar Mikel Arteta y como podría jugar este Arsenal que, pese a no conseguir el triunfo, mostró una versión muy interesante en las fases con pelota.
