La Liga
River - Boca, Boca - River. Hablar de fútbol argentino, inevitablemente, es pensar en estos dos colosos del fútbol del país. Millonarios y bosteros protagonizan una de las rivalidades más grandes del mundo y en poco menos de unmes se decidirá quién de los dos estará en la final de la Copa Libertadores, repitiendo candidatura, tras disputar entre ellos la final de la temporada pasada, no sin polémica, como suele ser entre ambos clubes.
Boca llega al partido como ligerísimo favorito tras una racha de siete partidos sin conocer la derrota, en los que sólo ha concedido un gol -en el último encuentro contra Newell's en La Bombonera, cuando el Xeneize estaba ya casi con la mente en el Superclásico- habiendo pasado por canchas como El Monumental, de River Plate, o El Nuevo Gasómetro, de San Lorenzo de Almagro, y también habiendo recibido a Estudiantes de La Plata en La Bombonera. A pesar de ello, su técnico está siendo cuestionado en ocasiones porque el juego de Boca no termina de encantar a la parroquia bostera, pero ya saben cómo va esto del fútbol, mientras se gane, todo vale.
Por su parte, River Plate tiene uno de los juegos más vistosos de la Argentina, con buenos peloteros y muy efectivos de cara a gol, destacando de sus últimos encuentros el 1-6 que le endosó a Racing de Avellaneda en El Cilindro. Además de su vítola de campeón que le ha hecho ser uno de los candidatos al título desde que arrancó la competición. Así pues, necesitará mejorar la versión que mostró en el duelo de Super Liga ante Boca para poder conseguir un buen resultado para la vuelta.
Volverá a ser un duelo de poder a poder como el que se vivió hace unas semanas en el duelo de Super Liga Argentina, pero esta vez con una mística diferente, puesto que la Copa Libertadores tiene obsesionadas a ambas hinchadas. Boca tiene el ligero porcentaje de favoritismo para estar en la final por jugar la vuelta en casa, pero para concretarlo, necesitará sacar un buen resultado del Monumental, así como River tratará de llevarse la semifinal a La Bombonera con la menor dificultad posible, porque sabe que no será fácil sacar un resultado positivo de la cancha de Boca.
Sin duda alguna, un duelo que ambas hinchadas llevan esperando y preparando desde que se conoció que serían rivales por un puesto en la ansiada final de Santiago de Chile. El Xeneize necesita quitarse la espina que le clavó River en Madrid al ganarle la final de la Libertadores la temporada pasada y River quiere mantener su hegemonía en el continente ganando la que sería su tercera Copa en 5 años.
