Premier League
Hace poco más de dos años, Álvaro Morata marcaba un gol en el Santiago Bernabéu que eliminaba al Real Madrid en las semifinales de la Liga de Campeones. Un madridista con la camiseta de la Juventus provocaba la única eliminación de la Champions del equipo blanco en las últimas cuatro temporadas.
Con su traspaso al Chelsea, Morata vuelve a ser un rival temible para el Real Madrid en la Liga de Campeones. El delantero español defenderá la camiseta del actual campeón de la Premier League, y por lo tanto, a uno de los equipos que amenazarán la hegemonía blanca.
James Rodríguez encarna un caso similar. Su rol secundario en el Real Madrid ha provocado su salida con el mismo efecto. Un futbolista de primer nivel refuerza al Bayern de Múnich, un rival directo del equipo madrileño en la Liga de Campeones.
La venta de Morata y la cesión con opción de compra de James resultan comprensibles dadas las ofertas económicas recibidas por el Madrid. Pero al mismo tiempo, el club blanco ha reforzado notablemente a dos de sus grandes adversarios en el ámbito europeo. Y el Madrid, mientras no fiche a dos futbolistas de su nivel, es menos fuerte. Una realidad que, al margen de la conveniencia económica, no se debe ignorar.
