Todo este lío comenzó cuando el actual guardameta del Fútbol Club Barcelona, Marc-André ter Stegen, declaró ante los medios su frustración por ser uno de los mejores porteros del mundo - reconocidos internacionalmente - y no poder jugar todo lo que a él le gustaría con su combinado nacional. En este punto, arrancó una deplorable y triste historia con unos claros protagonistas: el Bayern de Múnich y su guardameta, Manuel Neuer, la Federación Alemana de Fútbol y ter Stegen.
Parece totalmente lógico que un portero del nivel de Marc-André, que semana tras semana constata ser uno de los jugadores más importantes de un club de la talla del Barça, reclame su sitio a nivel de selecciones de la misma forma. Es algo con lo que todo jugador sueña, triunfar representando a tu país. Sin embargo, hay que dejar claro que esta decisión, bajo mi humilde punto de vista, debe concernir única y exclusivamente al seleccionador teutón, Joachim Low. Por tanto, en el fútbol profesional es entendible tanto que un gran jugador reclame minutos, como que un entrenador adopte las decisiones que él mismo crea convenientes para obtener los mejores resultados posibles dentro de un club o selección nacional.
Sin embargo, en un calentón sin precedentes, el actual presidente del equipo de Baviera, Uli Hoeness, declaró a ‘Sport Bild’ que no cedería ningún jugador al combinado de su país si el seleccionador accedía a las peticiones de ter Stegen y sentaba a su guardameta y capitán, Manuel Neuer. El primer punto a analizar profundamente de estas lamentables declaraciones, es que un club está obligado a ceder a sus jugadores por los estatutos de la FIFA, como bien ha recalcado Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana. Y el siguiente tema que creo de especial relevancia, es que este tipo de acciones o declaraciones públicas no concuerdan con un club de la grandeza del Bayern de Múnich en todos los sentidos.
El fútbol es esto, contar con los mejores jugadores, entrenar duro, pelear un puesto y que cada partido se lleve al gato al agua el jugador que mejor se encuentre. Que una selección cuente con el lujo de tener a dos porteros de la talla de Manuel Neuer y Marc-André ter Stegen es lo mejor que le puede pasar a un país futbolísticamente hablando. Entre los dos guardametas deberían pelearse el puesto y que Low decida al más acertado en cada momento, del mismo modo que Niklas Süle tendrá que pelear y ganarse el puesto frente a Matthias Ginter o Jonathan Tah, o Leon Goretzka tendrá que luchar por ser el titular por delante de jugadores como Emre Can o Kai Havertz. En pleno silgo XXI, no es creíble que un club prefiera anteponer el mal de su selección por el hecho de que un jugador de su plantilla no sea titular, es inconcebible e irrespetuoso con todos los que luchan por conseguir la mayor cantidad de éxitos futbolísticos posibles en Alemania.