Premier League
Nadie en Stamford Bridge entiende nada. En el día en que el Chelsea FC ha regresado al trabajo, los jugadores se han encontrado con la presencia de un Antonio Conte al que todo el mundo daba por fulminado. No hay ni rastro de él en la página web, tampoco en las fotos que ha publicado el club en las redes sociales. Nada. Cero. Conte no existe. Sin embargo, ahí sigue, ejerciendo de entrenador ‘blue’ y a la espera de que Roman Abramovich le comunique lo inevitable: su despido.
¿Quién tiene la culpa? Nadie, en realidad. Sólo el dinero. Para ser exactos, un total de 10 millones de euros. La cantidad que el máximo mandatario londinense deberá desembolsar si decide echar a Conte. La cantidad que el técnico italiano no piensa perdonar al hombre que ha decidido prescindir de sus servicios.
Desde la distancia, Maurizio Sarri aguarda estupefacto. Ya fuera de la SSC Nápoles, el entrenador transalpino espera que Abramovich se decida a echar a su compatriota para poder empezar a ejercer como líder ‘blue’. Una vez lo haga, el Chelsea podrá anunciarlo como nuevo técnico. Hasta entonces, nadie en el Bridge entenderá nada.
