La Liga
El Paris Saint-Germain se ha acabo estrellando contra un muro que sabía que existía. Los fichajes de Neymar y Mbappé dieron al conjunto parisino de una calidad inigualable a día de hoy en el mercado de fichajes. Sin embargo, ambas incorporaciones le han salido rana al conjunto de Nasser Al-Khelaïfi. Los grandes vestuarios suelen tener un importante problema de ego. Controlar a los jugadores es una de las tareas más complicadas a las que se enfrentan los entrenadores. Tras dos temporadas de fracasos deportivos, el PSG ha dicho basta. Abre la puerta de salida a Neymar y a Mbppé. Las declaraciones del propietario del club fueron muy contundentes. Se acabaron los comportamientos de súper estrellas. El club parisino busca futbolistas.
En París, por tanto, necesitan dar un vuelco a su política de fichajes. La mayor parte de los grandes clubes han conseguido ser una combinación de talento nacional y estrellas extranjeras. Jugadores con ego que no competían con otros por ser la cabeza visible del proyecto. En Barcelona y Madrid fueron Messi y Cristiano. En el Atlético, Griezmann. En Manchester, Pogba. Un único jugador franquicia rodeado de otros grandes jugadores. Neymar y Mbappé eran incompatibles en el vestuario, aunque compatibles en el terreno de juego. Convivieron, Neymar parecía ser el gallo de aquel gallinero, pero el joven delantero francés ha ido ganándole terreno poco a poco. Ahora, según informaciones, su relación está rota. El más damnificado, el proyecto del PSG. Al-Khelaïfi necesita poner un poco de cordura en París, fichar con cabeza y hacer del conjunto parisino un proyecto serio y competitivo.
