La Liga
La época moderna del fútbol español, destaca por la gran exportación de futbolistas españoles al resto de ligas europeas y del resto del extranjero. Sin lugar a dudas, un ejemplo de ello es Pol Llonch. El jugador español se encuentra jugando en los Países Bajos, donde ha sido proclamado mejor jugador de los meses de enero y de febrero, antes de que se suspendiera la Eredivisie por la crisis de la Covid 19. Gracias a su rendimiento (y el de sus compañeros) han ayudado al Willem II para participar en la próxima edición de la Europa League. Cabe recordar que el fútbol holandés ha sido suspendido de manera definitiva.
A lo largo de este fin de semana, Pol Llonch ha realizado una entrevista para la revista holandesa ‘Goal!’. El mediocentro catalán fue cuestionado por dónde querría jugar el día que abandone el Willem II: “Me gustaría jugar algún día en la la Liga española, la inglesa o la alemana. Pero el club de mis sueños es el Espanyol. De hecho, prefiero ir al Espanyol que al Barcelona”. Declaraciones que no han dejado indiferente a nadie, puesto que son sorprendentes, ya que pese a militar en la cantera perica, tan solo estuvo una temporada.
Conocido como el ‘Pitbull’ por su gran intensidad a la hora de defender, ya se enfrentó hace ocho temporadas al FC Barcelona cuando lucía los colores del L´Hospitalet: “Era el mejor Barça de la historia, con Pep Guardiola, y en la ida solo perdimos por 0-1, era para estar orgullosos”. Otra opinión que sorprende de Pol en esta interesante entrevista fue que le costó más defender a Luuk De Jong (delantero del Sevilla) que a Frankie De Jong (mediocentro del Barcelona): “Frenkie de Jong era muy bueno, pero me pareció más difícil jugar contra Luuk de Jong. Es fuerte, grande, con buena técnica y más veloz de lo que parece”.
Y aunque Pol siga teniendo la espinita de lucir la elástica perica del primer equipo en algún momento de su carrera, sigue sin esconder sus colores independientemente en el lugar donde esté: “Admiraba a Raúl Tamudo, el goleador y capitán. Cuando tenía cuatro años, me llevó al estadio mi tío, un gran aficionado perico. Después me enamoré del club. Y, finalmente, jugué en el filial”.
