La Liga
"Lo que va a pasar, no lo sé y no me interesa". De esta forma tan rotunda ha valorado Zinedine Zidane su futuro en el Real Madrid un día antes de enfrentarse al Atlético en las semifinales de la Liga de Campeones. No es la primera vez que el técnico francés crea incertidumbre sobre su continuidad en el banquillo del Madrid.
Su contrato como primer entrenador del equipo blanco finaliza en junio de 2018. Así lo estipularon las partes implicadas en febrero del año pasado. La situación de Zidane no genera una urgencia extraordinaria, pero queda desfasada ante los méritos contraídos por el entrenador del Real Madrid durante el último año.
Su conexión con los jugadores, aplicando su experiencia como futbolista de élite, y su mano izquierda en el vestuario han sido ejemplares. Probablemente, éstas hayan sido sus mayores aportaciones al Real Madrid por encima de cuestiones tácticas, pero resultan suficientes en una plantilla que rebosa talento.
El Madrid afronta un mes que puede desembocar en una de las mejores temporadas de su historia o en un fracaso. La naturaleza de la Liga de Campeones y la igualdad en la clasificación de la Liga española conceden un escaso margen de error. Pero Florentino Pérez debe huir del resultadismo. Su confianza en Zidane no debe depender de los próximos partidos. La actual plantilla del Madrid exige, por encima de todo, un gran gestor de grupo. Y la valía de Zidane en esta faceta es incuestionable. El entrenador francés merece un voto de confianza de su presidente antes de que los resultados marquen cualquier decisión.
