La Liga
Isco Alarcón podría estar ante la temporada más ilusionante de su vida. Ya sin Zinedine Zidane, el crack malagueño ha visto cómo el Real Madrid decidía fichar a Julen Lopetegui, uno de los principales valedores del talentoso mediapunta español. Tal y como se vio ante Marruecos, el ‘22’ blanco lo tiene todo para convertirse en uno de los mejores centrocampistas del mundo. Algo que, en mi opinión, lamentará toda su vida el FC Barcelona.
Pese a que ya comenté el otro día que a Isco le quedaba todavía un largo camino para convertirse en un interior al uso, creo que hay pocos futbolistas más en el mundo que aparenten atesorar tantas cualidades como atesora Andrés Iniesta. Y la verdad, inmersos en unos meses en que sólo se habla de su relevo en el Barça, qué mejor que haberse hecho con Isco cuando no era ‘nadie’ para tener preparado así al relevo del de Fuentealbilla. Pero no, el Madrid fue más listo y avispado.
Y ahora claro, es imposible hacerse con él. Primero, porque Isco empieza a ver cómo en el Madrid comienzan a confiar de verdad en él; segundo, porque de la mano de Lopetegui está convencido de poder tener toda la continuidad que no ha tenido hasta el momento; y tercero, porque tiene contrato hasta 2022 y una cláusula de 700 millones de euros.
