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El cierre del mercado de fichajes siempre deja sorpresas, movimientos inesperados y operaciones que se caen a última hora. En el caso del Real Madrid, la jornada final transcurrió con calma en las oficinas de Valdebebas, aunque hubo un intento serio de última hora por parte del Girona para hacerse con los servicios de Andriy Lunin.
Una maniobra que, pese a la insistencia del club catalán, no llegó a buen puerto debido a la negativa rotunda de la entidad blanca. Durante las últimas semanas, algunos medios habían especulado con posibles salidas en la plantilla dirigida por Xabi Alonso, destacando los nombres de Rodrygo Goes o Dani Ceballos. Sin embargo, el futbolista que realmente estuvo cerca de vivir un cambio de aires fue el guardameta ucraniano, quien viene de completar su mejor temporada como profesional y que este verano amplió su contrato con el conjunto madridista.
El Real Madrid se negó a dejar marchar a Lunin
El interés del Girona no fue menor. Según cuentan desde DefensaCentral, la entidad rojiblanca se comunicó en varias ocasiones con el club blanco para conocer la disponibilidad de Lunin. El primer contacto se produjo días antes del cierre, pero la verdadera ofensiva llegó apenas unas horas antes de que el mercado bajase la persiana. La intención de los catalanes era lograr una cesión que les asegurase un portero de primer nivel, especialmente tras la dificultad que tenían en cerrar el fichaje de Dominik Livaković.
Finalmente, y tras recibir un “no” definitivo desde el Bernabéu, el Girona optó por completar la incorporación del internacional croata, quien llega como refuerzo para consolidar el proyecto que lidera Michel. Aun así, la idea inicial pasaba por contar con Andriy Lunin, considerado uno de los guardametas jóvenes con mayor proyección del fútbol europeo.
La postura del Real Madrid fue clara desde el primer momento: Lunin no se mueve. El ucraniano es considerado una pieza estratégica dentro del proyecto a medio plazo, especialmente teniendo en cuenta que Thibaut Courtois, quien se recupera de su grave lesión, ya ha cumplido los 32 años. Desde el club son conscientes de que en algún momento llegará el relevo natural y no quieren desprenderse de un portero que ya ha demostrado solvencia cuando le tocó ocupar la portería blanca.
La campaña 2023/24 fue clave para la confianza del futbolista. Ante la lesión de Courtois, Lunin disputó más partidos que nunca con la camiseta merengue y fue protagonista en la consecución de tres títulos. Su rendimiento convenció al cuerpo técnico y también al propio jugador de que su lugar está en Madrid. Por ello, cuando el Girona llamó, la respuesta fue negativa sin siquiera abrir negociaciones.
Pese a no haber jugado aún en la presente temporada, Andriy Lunin mantiene intacta su ilusión de triunfar con el Real Madrid. El arquero ha reiterado en varias ocasiones que su objetivo es consolidarse en el club blanco y llegar a ser titular indiscutible. “Me siento feliz de seguir más años en el mejor club del mundo”, expresó el verano pasado tras estampar su firma en la renovación.
El ucraniano valora especialmente el ambiente en la entidad, la confianza recibida y la posibilidad de seguir creciendo bajo la exigencia máxima de la élite. Aunque la tentación de sumar minutos en otro destino pudo aparecer, su determinación de esperar su oportunidad es firme.

El Girona, que firmó una temporada histórica el curso pasado, buscaba apuntalar la portería con un fichaje de garantías. La dirección deportiva estudió varias opciones, y el nombre de Lunin estuvo en lo más alto de la lista. Sin embargo, la falta de tiempo y la negativa madridista obligaron a virar hacia su alternativa: Livaković, un guardameta con experiencia internacional que llega procedente del Dinamo de Zagreb.
Aunque la operación con el Real Madrid no fructificó, el simple hecho de que un club de la élite española insista en su incorporación es un reflejo del crecimiento de Andriy Lunin en los últimos tiempos.
La situación deja claro que el futuro del arquero ucraniano estará siempre en el punto de mira. Cada mercado genera rumores sobre su salida, pero de momento el Real Madrid mantiene su confianza en él. Girona lo intentó hasta el final, pero el Bernabéu no quiso ceder. Para los blancos, Lunin no es moneda de cambio, sino una inversión de futuro que, tarde o temprano, tendrá su recompensa bajo los palos.
