La Liga
Antes de ponerme a escribir debo reconocer que soy un gran admirador de David de Gea y de Thibaut Courtois, precisamente los dos porteros que suenan para llegar al Real Madrid. Los admiro muy por encima de los dos actuales guardametas blancos, Keylor Navas y Kiko Casilla. Sin embargo, la pregunta es simple: ¿Merecen estos que se esté hablando de la necesidad de fichar a un gran portero? Sinceramente, creo que no.
No voy a negar que el nivel actual de Keylor es el más bajo desde que llegó a Chamartín. Sería absurdo e iluso hacerlo, por mucho que el costarricense nos esté dejando alguna que otra gran parada. El exportero del Levante está pasando un bache importante en la capital, aunque resulta imposible de obviar que este bache comenzó, precisamente, cuando más se comenzó a insistir en la importancia de hacerse con De Gea, Courtois o Donnaruma. ¿Casualidad? No lo creo.
Los jugadores son seres humanos y notan cuándo la gente está con ellos y cuándo no. Y la verdad, sin ser el mayor admirador de Navas, creo que en ningún momento ha sentido el total apoyo de la familia madridista. Y eso, para un arquero, es tremendamente complicado de gestionar.
¿Debe el Real pagar 40, 50 o 60 millones por un guardameta teniendo a los dos que tiene? ¿Han dado motivos de peso para tener que cambiar, -sí o sí-, el inquilino bajo palos? ¿No fallan Ter Stegen o Oblak también, por ejemplo? Los habrá que dirán que sí, otros, -como yo-, creerán que no, sin embargo, creo que el Madrid está volviendo a cocinar el problema que tantas veces viven los grandes equipos: el de hacer de un capricho una necesidad.
