La Liga
Unos lo negarán, otros se enfadarán en sala de prensa, sin embargo, resulta indiscutible que Ivan Rakitic ya no tiene el mismo peso que tenía antes en el FC Barcelona de Luis Enrique. Hombre clave como era para el técnico asturiano, el centrocampista croata no sólo se ha perdido ya varias citas a lo largo de la presente campaña, sino que, además, ha sido suplente en algunos de los partidos más importantes del curso. La explicación futbolística es simple: todo ha cambiado.
Todo comenzó con la salida de Dani Alves del Camp Nou. El lateral brasileño, -que en el Barça de Lucho ejercía de interior diestro, de organizador-, compenetraba a la perfección sus movimientos con los de Leo Messi, -que solía centrar mucho más su posición para terminar jugando de ‘9’ o de ‘10’-, y con los de Rakitic, -que en beneficio de sus compañeros terminaba adueñándose del carril diestro tanto para darle profundidad en ataque como para compensar, en defensa, las posibles pérdidas de sus compañeros-.
Sin embargo, sin Alves todo ha cambiado, y el croata no sólo está irreconocible para los espectadores, sino que, muy probablemente, también lo está para sí mismo. No se ve, no se reconoce, no se encuentra. Con Sergi Roberto como carrilero profundo, -con mucha más tendencia a ir por fuera de la que tenía el brasileño-, y con Messi tan centrado como antaño, -quizás hasta algo más retrasado-, el exjugador del Sevilla no termina de sentirse cómodo ni como organizador ni como ‘falso delantero’. Y hasta que no lo haga, es probable que no vuelva a brillar. Es por eso que ayer, como en otras tantas noches, Luis Enrique se decantó por Denis Suárez.
