La Liga
Ni antes era Dios ni ahora Satanás. Ni hace unas semanas era el mejor entrenador de la historia del RCD Espanyol ni ahora el peor. Joan Francesc Ferrer sigue siendo ‘Rubi’, el mismo que subió el curso pasado al Huesca, el mismo que firmó un inicio de temporada antológico con el cuadro catalán. La mala dinámica perica no puede ocultarnos una realidad tan indiscutible como anticipada: el conjunto blanquiazul tiene peor equipo que la campaña anterior.
No entraré a comparar si Rubi es mejor que Quique Sánchez Flores o si Borja Iglesias está firmando mejor inicio que Gerard Moreno, pues me parece oportunista y facilón. La única verdad, -subjetiva, claro está-, es que cuando comenzó LaLiga 2018/19 el Espanyol tenía peor plantilla que cuando terminó la 2017/18.
De los más conocidos, -o de los que tuvieron más minutos-, en verano salieron hombres como Gerard, Pau López, Carlos Sánchez, Marc Navarro, Jurado o Aarón Martín. Por el contrario, sólo llegaron Borja y Rosales. El balance es claramente negativo, no cabe duda. Dicho lo cual, ¿era realista hablar de un Espanyol que podía luchar por la Liga? ¿Era sensato hablar de Europa a las primeras de cambio? Lo que está haciendo Rubi es tan meritorio que roza el milagro, por lo que si algo se ha ganado es paciencia y tranquilidad.
