Los inicios de Quique Sánchez Flores en el RCD Espanyol están siendo, como mínimo, reveladores. El técnico madrileño está demostrando no casarse con nadie. Pese a los muchos fichajes que ha firmado el club catalán, pese a los varios futbolistas de peso que integran el vestuario perico, el entrenador ha sido consecuente con sus palabras y ha alineado, en su primer partido en casa, a su ‘apuesta personal’: Marc Roca.
“A Marc le abro las puertas de par en par. Me encanta cuando viene un jugador joven de abajo y tiene las ganas de jugar que demuestra”, reveló Quique en pretemporada, tras un muy buen encuentro del canterano blanquiazul. Y dicho y hecho, tras la debacle perica en el Sánchez Pizjuán (6-4), el entrenador madrileño ha decidido darle el mando de la nave al joven medio centro de 19 años.
Y lo ha bordado, para qué engañarnos. Roca, pese a jugar al lado de Javi Fuego y pese a estar rodeado de jugadores que, en la mayoría de los casos, le sacaban diez años, ha dado la razón a su míster cuajando un partidazo. Con valentía, desparpajo y capacidad de liderazgo, el canterano blanquiazul ha demostrado que ha venido para quedarse. Que vigilen los David López, Fuego, Víctor Sánchez y compañía, porque Marc Roca está aquí.