El Paris Saint-Germain se ha propuesto dinamitar el mercado. Nasser Al-Khelaïfi está llevando a cabo operaciones millonarias a costa de la reglamentación y la UEFA debería hacer algo de inmediato para impedirlo.
Que alguien lo pare. El tan temido Fair Play Financiero no intimida al PSG y ello empieza a ser preocupante. Los clubes no pueden gastar más de lo que ingresan, pero en El Parque de los Príncipes no parece importarles. Ya lo dijo en su día Javier Tebas: “El PSG no puede hacer unos números donde los derechos comerciales del PSG superen al Real Madrid y al Barcelona, eso no se lo cree nadie". Si lo que dice la UEFA es verdad, podrían quedarse sin Champions League. Aunque nadie duda de que eso vaya a ocurrir.
Mientras el mundo del fútbol vive permanentemente pendiente de cuadrar el balance entre compras y ventas, Al-Khelaïfi sigue manejando cifras astronómicas. Pagó 220 millones por Neymar y ahora está dispuesto a invertir 180 en Kylian Mbappé y 100 en Jan Oblak. Nadie se interpone entre el Jeque y sus intereses. La UEFA debe pararle los pies, porque de no hacerlo, el mercado puede acabar convirtiéndose en una bomba de relojería que acabe con la estabilidad de los clubes.