La Liga
La marcha de Íñigo Martínez al Athletic Club de Bilbao mediante la cláusula de rescisión fue una de las decisiones más sorprendentes del mercado de invierno. El defensa central, de 26 años, abandonó unilateralmente la Real Sociedad, donde se había formado y desarrollado como futbolista.
“Es un orgullo ser el fichaje más caro del Athletic. Han apostado muy fuerte por mí e intentaré dar todo en cada momento. Soy muy ambicioso, me gusta ganar tal y como y como sea. Ni a las cartas me gusta perder”, declaró en su presentación como jugador del equipo vizcaíno. “Yo soy muy ambicioso y veo que el Athletic lo es”, añadió Íñigo Martínez.
La ambición expresada por el futbolista no se corresponde con la realidad de un proyecto deportivo que acusa duramente la marcha de Ernesto Valverde. La continuidad de Kepa Arrizabalaga es esperanzadora para el Athletic, pero insuficiente para crear un equipo ambicioso que acusa el estancamiento de Iñaki Williams e Iker Muniain (este último condicionado por las lesiones), mientras no dispone de un delantero capaz de relevar a Aritz Aduriz, imprescindible en el equipo a sus 37 años.
El presente de la Real Sociedad es incluso peor que el del Athletic, si bien jugadores como Álvaro Odriozola, Mikel Oyarzabal, Juanmi, Willian José y Jon Bautista invitan a pensar en un margen de crecimiento superior.
Al margen de la anterior identificación de Íñigo Martínez con la Real, su marcha al Athletic por razones deportivas encuentra mayor justificación en la voluntad de un cambio que en una mejoría efectiva.
